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Camión IVECO moderno

Nuevas fuentes de energía para el transporte por carretera

El transporte de mercancías por carretera no para de crecer. Sin embargo, los planes para limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero no siguen el mismo ritmo. En los últimos años se ha avanzado de forma considerable en la descarbonización de vehículos como automóviles, autobuses o vehículos comerciales ligeros, pero el progreso está siendo mucho más lento para camiones medianos y pesados.

Más allá del gas natural, la búsqueda constante de una movilidad sostenible que poco a poco se aproxime a las “cero emisiones”, teniendo en cuenta las políticas cada vez más restrictivas que llegan de la Unión Europea, hace que fabricantes de vehículos y demás empresas emprendedoras en este ámbito se encuentren en pleno desarrollo de energías alternativas al diésel, como los motores eléctricos, el biometano, GNL o la pila de combustible de hidrógeno.

La importancia del transporte pesado para la transición energética

El transporte pesado por carretera representa menos del 10% del parque mundial de vehículos de carretera, pero los grandes motores diésel utilizados y el elevado kilometraje medio anual hacen que el sector de los camiones contribuya a cerca del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector del transporte terrestre mundial.

Esto equivale a cerca del 5,1% de todas las emisiones de CO2 derivadas de los combustibles fósiles a nivel mundial. Sustituir los combustibles fósiles para los camiones es imprescindible si en 2050 queremos llegar a cero emisiones netas.

Existen dos grandes tendencias que marcarán la transición energética del transporte pesado por carretera hacia las cero emisiones:

  1. El aumento de la eficacia en toda la cadena de distribución.
  2. Las alternativas de fuentes de energía limpia.

Aumento de la eficacia en la cadena de distribución

La primera tendencia tiene que ver con la optimización de rutas, de puntos de interconexión y, en general, de toda la cadena de suministro.

Estas soluciones comparten el uso de la inteligencia artificial y Big Data para acelerar los procesos de creación de aplicaciones. Las soluciones para optimizar rutas, realizar seguimientos, y gestionar flotas de vehículos, también utilizan Internet de las cosas (IoT), con dispositivos inteligentes instalados en camiones, contenedores y centros logísticos.

Nuevas fuentes de energía

La segunda tendencia, mucho más importante y decisiva, es la del desarrollo de camiones de emisiones cero, y abarca:

Energía eléctrica

Uno de los avances más notables en el ámbito de la movilidad sostenible para camiones es la electrificación. Los camiones eléctricos han ganado terreno en los últimos años, respaldados por avances en la tecnología de baterías y una mayor conciencia ambiental. En España, empresas de renombre están invirtiendo en flotas de camiones eléctricos con el objetivo de reducir la huella de carbono en el transporte de mercancías.

Las baterías de ion de litio, conocidas por su capacidad de almacenamiento de energía y su durabilidad, son el corazón de estos camiones eléctricos. Aunque los vehículos eléctricos siguen siendo más caros que los que funcionan con gasóleo, la diferencia se está reduciendo continuamente. A partir de 2025, el coste total de la propiedad y el funcionamiento de un camión eléctrico de batería para uso urbano será inferior al de un camión de combustible diésel. Para esa fecha, todos los tipos de usos urbanos estarán cubiertos por camiones eléctricos.

Además, la infraestructura de carga está experimentando un rápido desarrollo para respaldar la transición hacia vehículos eléctricos pesados. Autopistas y áreas de servicio están implementando estaciones de carga ultrarrápidas, permitiendo a los conductores recargar sus camiones en poco tiempo.

Hidrógeno

Camión de hidrogeno

Otra alternativa en auge es la propulsión a base de hidrógeno. Los camiones de hidrógeno están ganando terreno debido a su capacidad para ofrecer autonomía extendida sin comprometer la capacidad de carga. En España, diversos proyectos piloto están evaluando la viabilidad de esta tecnología en rutas de larga distancia y transportes de mercancías sensibles.

Las pilas de combustible de hidrógeno son la tecnología más avanzada en la actualidad. Estas pilas convierten el hidrógeno y el oxígeno en la energía eléctrica necesaria para propulsar el vehículo. Este enfoque ofrece una ventaja significativa: emiten solo vapor de agua y no gases contaminantes, lo que contribuye de manera significativa a la mejora de la calidad del aire y la reducción de la contaminación atmosférica.

Su mayor autonomía (el doble que las baterías eléctricas) y el menor tiempo de repostaje (hasta 15 veces más rápido que la recarga eléctrica) ofrecen mucho más margen de maniobra para un transporte planificado como el colectivo de pasajeros y mercancías. Para las flotas, no hace falta instalar un gran número de hidrogeneras, sino solo en lugares estratégicos.

Un uso alternativo del hidrógeno es el de los motores de combustión, que pueden utilizar una forma menos pura y requieren menos refrigeración. Sin embargo, un inconveniente es que estos sistemas emiten una pequeña cantidad de NOx (óxidos de nitrógeno), lo que hace improbable su uso en las ciudades, y consumen un poco más de hidrógeno que las pilas de combustible.

Gas

Camión de gas

El gas natural parece que es la forma más simple y ya desarrollada de dar, al menos, el primer paso. La ventaja de este combustible radica en que en su versión GNL (Gas Natural Licuado), permite tener una autonomía más que aceptable. Esta solución sería la que utilizarían los camiones de carretera, mientras que los vehículos urbanos se decantarán por el GNC (Gas Natural Comprimido).

De hecho, la Unión Europea considera que el GNL es un combustible alternativo al diésel para los camiones. Su utilización masiva permitiría reducir las emisiones de CO2, NOx y partículas de forma drástica.

A pesar de ellos, el objetivo cero emisiones (en todo el proceso, incluida la fabricación) para 2050 hace que no todos los fabricantes de vehículos pesados opten por esta solución.

Biocombustibles y Combustibles Sintéticos

En el camino hacia la sostenibilidad, los biocombustibles y los combustibles sintéticos también están desempeñando un papel crucial en la transformación del sector del transporte de carga. En España, la industria está explorando la producción y el uso de biocombustibles derivados de fuentes renovables, como aceites vegetales y residuos orgánicos.

Los combustibles sintéticos, obtenidos mediante la electrólisis del agua para producir hidrógeno y su combinación con dióxido de carbono capturado, representan otra de las alternativas a estudiar. Esta tecnología no solo permite aprovechar fuentes renovables para su producción, sino que también puede utilizarse en los motores de combustión interna actuales, lo que facilita una transición más fluida hacia opciones más sostenibles.

Desafíos y oportunidades para la transición

A medida que la conciencia ambiental crece y las tecnologías avanzan, se espera que estas nuevas fuentes de energía desempeñen un papel cada vez más importante en la configuración del futuro del transporte de mercancías en España.

A pesar de los avances significativos, la transición hacia nuevas fuentes de energía en camiones no está exenta de desafíos. La infraestructura de carga, la autonomía de los vehículos y los costos iniciales son obstáculos que deben abordarse para garantizar una adopción generalizada.

En este contexto, el papel de las políticas gubernamentales es fundamental. Los incentivos fiscales y las subvenciones para la adquisición de camiones más sostenibles, así como la inversión en la expansión de la infraestructura de carga, son medidas esenciales para allanar el camino hacia una flota de transporte de mercancías más limpia y eficiente.

Además, la innovación y la colaboración entre la industria y la investigación son clave para superar los desafíos y aprovechar las oportunidades que esta transición hacia la sostenibilidad presenta para la sociedad y el medio ambiente.